sábado, 22 de enero de 2011

fumar en mercadillos

Un mercadillo, una ley, 15 avisos
Ayer, tras 2 horas en el mercadillo de Barañáin, la Policía Municipal amonestó a 15 fumadores por la Ley Antitabaco. Todos se lo tomaron con humor
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Andrés Lanza desconocía que la ley prohibiese fumar en el mercado.

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Enrique Hernández Jiménez, de 53 años, reacciona con calma en el mercadillo, tras la cordial amonestación por fumar del agente municipal de Barañain. FOTOGRAFÍAS IVÁN BENÍTEZ
En dos horas no se vio mucha gente fumando entre los puestos.
Andrés Lanza desconocía que la ley prohibiese fumar en el mercado
Elías Gil, de 51 años, se sorprende al ser apercibido. Es la primera vez, en 20 años que lleva fumando, que le llaman la atención.
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IVÁN BENÍTEZ . BARAÑÁIN. Miércoles, 19 de enero de 2011 - 04:00 h.CABALLERO, no se puede fumar dentro del mercado...". Son las diez de la mañana. El agente nº11 de la Policía Municipal de Barañáin se acaba de incorporar a su trabajo después de unos días de vacaciones. En esta ocasión, le toca vigilar en el mercadillo ambulante que se celebra cada martes en Barañáin.

La niebla cubre el recinto. Los más rezagados terminan de montar las estructuras de hierro de sus negocios. Todo se presenta con aparente normalidad, hasta que aparece un hombre con un purito entre la comisura de sus labios. Su nombre es Andrés Lanza Cobos, tiene 50 años, y desconoce la ley que prohibe fumar en los mercadillos donde se venda alimentos. Todos los martes acude a este recinto para acompañar a su madre en la compra semanal.

"¡Pues vaya chorrada!", esgrime contrariado, al hacerse cargo de la prohibición. Sin embargo, acaba riendo. Piensa que es una broma. "Pero, ¡si estoy al aire libre!, ¿a quién molesto?". Con el "arma" del delito entre los dedos, sigue su recorrido. Se detiene en el puesto de ropa de Pascual y conversa sobre la ley." Es complicado", dice Pascual, algo más conciliador. "No todos los que vienen lo hacen para comprar, los hay quienes solo pasean. Me parece bien que no se fume cerca de las frutas y verduras, pero nada más. Que no se prohiba en todo el recinto, no sé...no sé". Andrés tira la colilla al suelo.

Estupefactos

"¿Prohibir? ¿En la calle?", los interrogantes se suceden en el negocio de al lado, que dirigen Pedro Sigüenza y su hija Inma. "¡Que hagan una encuesta en el mercado!", interviene ahora Begoña Novoa, una de las clientas. "La calle es la calle. Yo soy fumadora y nunca he fumado en un mercadillo", manifiesta algo enfadada.

"¡Soy minero! ¡Pastas Beraza, las mejores de la plaza!", el canturreo con voz grave de Luis Miguel Beraza, bajo la lona negra que protege su puesto de pastas, se extiende por los pasillos del zoco como una alfombra. Este fumador empedernido de puros, empezó hace 30 años en la Legión, confiesa a regañadientes que ahora solo fuma en la furgoneta y cuando regresa a casa. Ríe. Algo no cuadra. Los clientes también ríen. Le conocen bien. "¡Es el más cachondo del mercadillo!", manifiesta Miguel García, que expone estar de acuerdo con la Ley Antitabaco. "Me parece muy mal que se tiren las colillas al suelo, te las encuentras bajo los puestos".

La mañana prosigue y la niebla se abre como un telón. Tras ella, sobresale un grupo de personas que se concentra junto al comercio de frutas y verduras del padre de Juan Félix Fernández, de 33 años. No se ven fumadores. "Normalmente se fuma poco en el mercado", afirma, sin detenerse un segundo tras el mostrador, "esta ley no va a influir mucho" .

Al otro lado del mercadillo, el agente nº 11 continúa con su trabajo."Ya son 13 personas amonestadas", informa. Y son cerca de las doce. En ese momento, aparecen dos personas fumando. El primero, Elías Gil, de 51 años, ríe incrédulo al recibir el aviso del policía. "¡Vaya payasada más grande! ¡En esta acera no se puede fumar, y en aquella sí! ¡No es normal!", se desternilla. En 20 años fumando, es la primera vez que le aperciben. Elías se deshace del cigarrillo.

"De momento, todo va bien", declara el agente. "Reaccionan positivamente. Nosotros no podemos multar. Es un tema de la Policía Foral. Si alguno se resiste, lo único que puedo hacer es identificarle y dar parte. Nada más". Sin terminar, se precipita con educación sobre otro fumador. "¡Caballero! No se permite fumar en el mercado...". En esta ocasión, la "presa" es un fumador de puros. Enrique Hernández Jiménez, de 53 años, dueño de uno de los puestos de ropa, se resiste a tirar el farias. No comprende la orden del agente. Al final, ante la insistencia, cede. "Esta ley solo busca tres pies al gato", es lo único que acierta a decir. Se ha quedado estupefacto. Al igual que a Elías, es la primera vez que le llaman la atención por fumar. Son las doce de la mañana. En un margen de dos horas, de las diez a las doce, han sido amonestadas 15 personas.

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